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domingo, 19 de enero de 2014

Mi relación con el ámbito de la educación socioambiental: El Practicum I (II)

       Como ya os expliqué en la primera parte, mi Practicum I en el Jardín Botánico de Valencia fue la experiencia más significativa que he tenido con el mundo de la educación socioambiental. Pero esta vez me gustaría hacer una explicación un poco más concreta de la labor que realicé allí. Empezamos.

       Por norma general, conociendo previamente cual era el “planning” del día, es decir, qué grupos iban a venir de visita al Jardín y de qué tipo de grupo se trataba, lo primero que hacíamos era repartirnos los grupos. Los más frecuentes eran grupos escolares, sobretodo de infantil y primaria, y aunque lo ideal es que “tocáramos” un poco de todo, podemos decir que solían predominar las preferencias de cada uno. Por mi experiencia en el comedor escolar donde trabajo, se me daba bien trabajar con niños de educación infantil, aunque poco a poco, conforme más soltura conseguía en el Jardín, prefería coger grupos de primaria, ya que con ellos la explicación sobre las plantas y las actividades podía ser más extensa.

       La visita solía estar establecida en 2 horas, que se dividía en 1 hora de guía por el Jardín, y 1 hora de actividad. En función del número de grupos y la disponibilidad de las aulas donde se impartían las actividades, debíamos alternar los grupos entre hacer primero la visita y luego la actividad y viceversa, pero si las condiciones daban la posibilidad de elegir siempre era mejor hacer primero la visita y luego el taller. Vamos a explicar cada uno de ellos.

       Para la visita por el Jardín, los monitores teníamos total libertad de movimientos, motivo por el cual era muy importante conocerse bien el Jardín, ya que, pese a la libertad de elegir, había una serie de zonas de obligado paso, por lo que no estaba de más tener un itinerario previsto, con la posibilidad de improvisar sobre la marcha. En mi caso, casi siempre me gustaba empezar por el pasillo por la izquierda, ya que justo al inicio hay un roble bicentenario, que suele venir muy bien a la hora de hacer una pequeña introducción del Jardín. La explicación siempre solía ser la misma, aunque dependiendo del grupo de edades que venía de visita, ésta se debía adaptar. Normalmente con los niños la explicación venía dada buscando una serie de respuestas por su parte, guiadas por nuestras preguntas. Para empezar, además de darles la bienvenida al Jardín, se les preguntaba si lo conocían, si habían estado antes, y qué conocían de él. Se les explicaba que antiguamente el Jardín era mucho más pequeño y que servía a los estudiantes de medicina para investigar las propiedades curativas de las plantas. Luego, si el grupo de niños era de mayor edad, se les explicaba las “fichas de las plantas”, la tarjeta que hay al lado de cada una donde se puede leer el nombre de la planta, la familia a la que pertenece, el descubridor de la planta, la región a la que pertenece, así como un número de identificación que tiene cada una. Después de ello, se les enseñaba el roble y se proseguía la visita por el lateral izquierdo del jardín, donde cabe destacar, sobretodo, uno de mis árboles favoritos, el Gingko, además del Tilo y un Nogal centenario. Una vez llegados a mitad del pasillo nos desviamos hacia el centro, llegando a una pequeña replaza donde están los invernaderos. Pero antes de entrar a ninguno de ellos, justo haciendo esquina en la replaza, nos fijamos en las impresionantes cañas de bambú, de un color verde oscuro muy intenso. En la replaza hay cuatro pequeños invernaderos: el de las plantas carnívoras, el de los helechos, el de las orquídeas, y el de las plantas de sombraje. De los cuatro, normalmente solo solíamos entrar al de carnívoras, porque es el que más llama la atención a los niños. Se les explica que tienen que tener mucho cuidado con las plantas, no porque corran ellos peligro, sino porque se trata de unas plantas muy delicadas, que requieren de unas condiciones muy peculiares (hay calefacción en el invernadero) y que si se tocan pueden reaccionar como si de un mosquito se tratara y cerrarse, pero hacer ese esfuerzo para la planta sin tener alimento supondría un gasto de energía innecesario y muy perjudicial para la planta. Después de las carnívoras visitaríamos el invernadero grande o “la selva” donde había una gran cantidad de plantas de procedencia tropical, en el que además de haber sombra había calefacción y mucha humedad para recrear el clima típico de procedencia. Al salir de él, visitaríamos el “sombráculo”, un invernadero semi-descubierto, formado por una estructura metálica que deja pasar el aire pero que filtra la luz, dentro del cual se pueden observar otros tipos de plantas también de procedencia tropical. A la salida, nos volvemos a desviar a la izquierda, en esta ocasión para visitar un rincón muy especial del jardín, la zona de las plantas medicinales y aromáticas. Se trata de la parte más antigua del Jardín, la parte en la que los estudiantes de medicina estudiaban las propiedades de ciertas plantas. Destaca que en el centro de esta zona hay un pozo, simbolizando que antiguamente tenían que recurrir a él para regar todas las plantas. Al salir, cruzaremos el Jardín hasta la parte derecha, donde podremos ver la zona “del Oeste” o de las plantas “suculentas”, una parte que llama mucho la atención a los niños por la cantidad de cactus que hay. Justo al lado esta la parte de la huerta, donde los niños pueden identificar la mayoría de frutas y verduras que hay con las que comen habitualmente. Ya de vuelta, pasaremos por la plaza de los cítricos, por la zona de las plantas acuáticas, el bosque de bambú negro, y antes de salir veremos tres árboles muy característicos. Primero la “pata de elefante” una yuca que se dice que ya estaba en ese lugar antes de que estuviera el Jardín, por lo que es la planta más antigua. Luego, la Chorisia o “árbol de la lana”, un árbol centenario que llama mucho la atención sobretodo por tener el tronco y las ramas cubiertos de pinchos. Finalmente, para finalizar la visita será una palmera conocida como “árbol tambor” ya que al golpear con la palma su tronco emite un sonido parecido a un tambor, la mejor manera de acabar la visita.

       En cuanto a los talleres o actividades, aunque la oferta del Jardín es muy variada, casi siempre se acababan haciendo tres, ya que debido a las características de los usuarios (normalmente niños), eran las que más se adecuaban a ellos. La más sencilla, que es la que se hacía con los niños de infantil, era la de “Plantar”. Consistía, en primer lugar, a explicarles el proceso de una planta desde que se planta la semilla, crece, forma fruto, y éste a su vez deja semillas que vuelven a convertirse en planta. Con una explicación adaptada a su lenguaje, y sobretodo ayudándonos de fichas con dibujos, los niños participan activamente en ella. A continuación, se le entrega a cada niño una maceta pequeña en la que pondrán un poco de tierra, y se les entregará una semilla, que introducirán en la tierra. La maceta se la llevarán a su casa y seguirán ellos el proceso, además de llevarse un recuerdo de su visita al Jardín. Otra actividad era la de las “Plantas aromáticas”. Se les explicaba que ciertas plantas tienen propiedades aromáticas, y que ese “aroma” se almacena en una especie de “burbujas” que hay en las hojas, que al romperse desprenden su característico olor. Por ese motivo –esto también se explica en la visita- para oler una planta aromática no hay que acercar la nariz a la planta directamente, ya que además de no oler puede contener “polvillo” o insectos, sino que es conveniente tocar y acariciar suavemente la hoja (para romper las “burbujas” donde se contiene el aroma) y luego olerse los dedos para apreciar el olor. En el taller, esta actividad se escenifica con una hoja gigante de cartón que hay, decorada con 3 globos pequeños, que se pincharán para simular la manera en la que una hoja desprende el olor. A continuación, se les dará a cada uno un pequeño mortero de madera, en el que se introducirá plantas aromáticas (generalmente romero), un poco de canela (que actúa como conservante), se machacarán con una maza para que liberen el olor, y a continuación se introducirán en unas bolsas de fieltro que tendremos preparadas. Así podrán llevarse a casa una bolsa aromática de recuerdo. Finalmente, la otra actividad que realizábamos de manera más habitual (normalmente con primaria) era la de “Papel reciclado”. Se les explica en primer lugar un poco el tema del reciclaje, de los diferentes tipos de contenedores y los residuos que se depositan en cada tipo, haciendo especial hincapié al azul, que es en el que se deposita el papel y cartón. Luego se les explica el origen del papel, que fueron los chinos los primeros en hacer papel utilizando plantas ricas en celulosa. Y luego llega el momento de reciclar papel, primero rasgando trozos de papel usado y guardándolo en bolsas, y luego mostrando el resultado de mezclarlo con agua y pasando la licuadora, con una pasta de papel que tendremos preparada. Esa pasta la pondrán ellos mismo en los moldes, con rejillas para prensarlas y escurrirlas, y se dejarán descansar un rato hasta que se lo puedan llevar.

       Con esto se podría resumir la labor que de manera más habitual realizaba diariamente en el Jardín. Para finalizar, me gustaría compartir unas fotos de una de las visitas del Jardín que realicé, precisamente una visita muy especial para mí porque se trataba del grupo de niños con el que trabajaba entonces en el comedor escolar.





miércoles, 15 de enero de 2014

El Jardín Botánico organiza una actividad ambiental gratuita en la Sierra de Agullent

       El Jardín Botánico de Valencia, en colaboración con la Asociación de Voluntariado Ecológico "La Codolla" de Agullent, organiza una actividad gratuita en la Sierra de Agullent, con motivo de la campaña "Planta por el Día del Árbol".

       La actividad consiste en visitar la localidad de Agullent en autobús, con salida y llegada en el Jardín Botánico de Valencia, hacer una excursión por la sierra, y diferentes actividades entre las que se encuentra una de reforestación.

       La fecha de la actividad es el domingo 26 de enero, y el plazo de inscripción es del 13 al 23 del mismo mes. Aunque la actividad es gratuita, está limitada al número de plazas. Para consultar dónde se pueden realizar las preinscripciones así como ampliar la noticia, visita el enlace de la noticia:


       También os dejo el enlace al Blog de la Asociación de Voluntariado "La Codolla":



martes, 3 de diciembre de 2013

Jornada de reforestación al Barranquet (Ontinyent)

       El próximo Domingo 15 de diciembre, Esquerra Unida del País Valencià junto a la Colla Ecologista "L'Arrel" de Ontinyent celebra una jornada de reforestación. La hora y el lugar de la quedada es a las 9:30 horas al "Barranquet" (Plaza de la Coronación). Simplemente hace falta llevar ropa vieja, botas, guantes, almuerzo y agua. Se trata de una actividad abierta para toda la familia.



Fuente:

- Facebook de la Colla Ecologista L'arrel Ontinyent :
(https://www.facebook.com/collaecologistalarrel.ontinyent)

lunes, 2 de diciembre de 2013

Agullent promociona el reciclaje con un concurso

       El Ayuntamiento de Agullent tiene en marcha la campaña "Agullent recicla", destinada a la promoción del reciclaje entre los vecinos de la localidad, dentro de la cual y en colaboración con los comercios locales se enmarca el "Juego del Reciclaje" que ofrecerá la posibilidad de ganar dos premios de cien euros en compras en los establecimientos que se han adherido.

       Para participar hay que responder las diez preguntas sobre el reciclaje que aparecen en unas cartillas que se han distribuido por los domicilios y que se pueden encontrar también en los comercios, donde se exponen unos mostradores que contienen pistas para facilitar las respuestas solicitadas. Los concursantes pueden rellenar todas las cartillas que quieran, siempre que estén empadronados en Agullent, pero entrarán en concurso solo las que tengan todas las preguntas respondidas de manera correcta. El sorteo de los dos premios se hará el 28 de diciembre.



Mi relación con el ámbito de la educación socioambiental: El Practicum I (I)

       Mi primera toma de contacto con este ámbito, aunque muy superficial, fue en el primer curso de la carrera, donde en casi todas las asignaturas nos pedían como trabajo final elaborar un proyecto de intervención, dándonos a elegir el ámbito de la Educación Social sobre el que queríamos llevarlo a cabo. Entre tantos trabajos de similares características que realizamos, me llamó especialmente la atención un proyecto que diseñamos sobre “la semana del agua”. Se trataba de diseñar proyecto en el que durante una semana realizaríamos actividades en un colegio con el tema del agua como eje principal, tratándolo no solo de manera directa en actividades específicas, sino también de manera transversal en el resto de asignaturas. En la realización de ese trabajo me sentí muy motivado e involucrado desde el primer momento, y esa implicación tuvo reflejo en el resultado final del proyecto. Desde ese momento, el ámbito de la educación socioambiental caló fuerte en mí, y los acontecimientos futuros incrementarían todavía más ese interés.

       A finales del verano entre primero y segundo, realmente casi a punto de empezar el curso, tuvo lugar un acontecimiento que me marcó y que me llevó a posicionarme aun más en la defensa del medio ambiente. La localidad donde crecí y donde me he criado, Agullent, sufrió uno de los incendios forestales más graves de los últimos veinte años. La proximidad del pueblo con su entorno natural hizo que el fuego llegara adentrarse en el mismo pueblo. Aunque no hubo que lamentar daños personales, el paisaje que el fuego dejó era más propio de un entorno lunar que de una población que crece a los pies de una montaña. Donde antes había árboles y matorrales, solo quedaban cenizas y ramas negras humeantes.

       Así pues, entre el interés que surgió por el ámbito socioambiental a finales del curso anterior y los recientes acontecimientos ocurridos en mi pueblo hicieron que mi sensibilidad hacia el medio ambiente se acrecentara, así como mi interés por los temas de esta índole. Por ello, elegí hacer las prácticas de segundo curso (el Practicum I) en el ámbito de la educación socioambiental, concretamente en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. Por suerte, me admitieron en el centro ya que era mi primera opción. A finales de enero de ese curso, después de los exámenes correspondientes al primer cuatrimestre, empecé a acudir al centro de prácticas para cumplir las 90 horas que el Practicum me exigía. Debido a que ese curso empecé a trabajar en un comedor escolar a mediodía y que no me quería dejar el trabajo durante el teórico mes que debían durar las prácticas, consulté con el centro mi situación laboral y no tuvieron problema siendo flexibles con el horario. Además, por suerte el centro de prácticas estaba justo al lado del colegio donde trabajo, motivo por el que podía apurar más el tiempo en las prácticas. También, todo esto tuvo una ventaja añadida, ya que al hacer menos horas al día debía prolongar mi tiempo de prácticas durante dos meses y medio en lugar del mes que debería haber durado haciendo 8 horas al día.

       La labor principal a desempeñar en el Jardín Botánico era el de realizar una visita guiada a los diferentes grupos que venían a ver el jardín, y en aquellos grupos que lo contrataban realizar diferentes actividades y talleres. Las primeras semanas nuestra labor era la que fijaban los objetivos del Practicum I: únicamente observación, acompañando al personal del centro durante las visitas y aprendiendo de ello. Pero nuestro papel no se iba a limitar únicamente a observar, motivo por el que las primeras semanas nos impartieron pequeños cursillos sobre botánica, así como diferentes “paseos” por el jardín explicándonos diferentes árboles o plantas emblemáticos y cómo explicárselo a diferentes colectivos, sobretodo con el fin de evitar errores comunes que suelen cometer los alumnos de prácticas. Lo mismo ocurría con los talleres, ya que había una oferta de unos 5-10 talleres, de los que normalmente se solían realizar 4 o 5 de manera más frecuente. Así, debido a que también éramos mucha gente haciendo las prácticas, nos dividían normalmente en función de los talleres que habíamos visto o no, de manera que así pudiéramos ir viéndolos todos y aprenderlos, para en un futuro si nos animábamos poder realizarlos nosotros solos.

       Después de tan solo una semana ya empecé a realizar visitas, en principio acompañado por otros compañeros de prácticas dividiéndonos por partes la visita, y semanas después dejándome a mí solo. Las actividades y talleres tardamos un poco más en realizarlas por nosotros mismos, y en gran medida dependía de las características de los grupos que venían a visitar el centro, ya que suponían una dificultad diferente en función de ellos.

       Uno de los momentos más felices dentro de mi paso por el centro de prácticas fue al finalizar el periodo de Practicum, no por el hecho de acabar en sí, sino porque me ofrecieron la posibilidad de seguir colaborando con ellos una vez finalizado ese periodo, algo que para mí supuso un privilegio ya que demostraba la satisfacción por parte del centro por mi labor realizada durante esos dos meses y medio, y también porque apenas fuimos elegidos un par de personas de entre una veintena. Esa colaboración se prorrogó hasta final de curso, ya que los principales usuarios del centro eran grupos escolares, y con la primavera y el buen tiempo suponía un incremento en las visitas, que cesaría bruscamente con el fin del periodo escolar.

       Una vez finalizada mi relación profesional con el centro, lo he visitado en numerosas ocasiones acompañando a gente que, conociendo mi experiencia en el jardín, bien me han solicitado que les acompañe y se lo enseñe o bien me he ofrecido yo para enseñárselo.

       Finalmente, aunque mi experiencia en el ámbito socioambiental no se limita al Practicum I en el Jardín Botánico sí que ha sido la más importante, así como un punto de inflexión para mí. Después de eso destacaría la intervención con un grupo de Scouts sobre la temática medioambiental como objetivo de un trabajo de una asignatura de cuarto, así como esta misma experiencia del blog, ya que siempre que tengo la ocasión de elegir un ámbito en los diferentes trabajos de la carrera, trato de enfocarlos desde el punto de vista de este ámbito.

       En el próximo “post”, la segunda parte de éste, me centraré en explicar cuál era mi labor dentro del Jardín Botánico, de una manera más detallada.

¡Hasta muy pronto!

domingo, 17 de noviembre de 2013

Por qué la educación socioambiental

       Hola de nuevo. Quería aprovechar mi segunda entrada en el Blog para hacer una pequeña justificación de por qué he elegido, de entre todos los ámbitos de la Educación Social, la educación socioambiental.

       En primer lugar, sé que este ámbito es uno de los menos demandados en la actualidad dentro del área del educador social. Tan solo basta con mirar el listado de centros ofertados por la Universidad para la realización de los “Practicum”, y darse cuenta como año tras año se trata del ámbito donde menos incidencia hay. A nivel de currículum en la facultad, tan solo en una optativa de cuarto llamada “Educación para la Sostenibilidad” se aborda este ámbito desde el perfil profesional del educador. Pero a mi juicio, y habiendo cursado y superado la materia, falta profundizar más en el ámbito en sí, ver la verdadera labor que puede llevar a cabo un educador social en este ámbito. No obstante, y eso es un tema que he podido constatar con más compañeros durante estos cuatro años, es una constante el hecho de que a lo largo de la carrera recibamos una formación muy generalizada, haciendo pequeñas incursiones en diferentes ámbitos pero apenas sin profundizar en ellos. Esto no solo lo hemos comentado en diferentes círculos (incluso hemos realizado asambleas para analizar lo que han sido estos cuatro años y los puntos a mejorar del grado), sino que nos hemos chocado de lleno con ello en la realización de los diferentes “Practicum”, donde hemos llegado a nuestros respectivos centros sin tener un conocimiento real sobre el ámbito del que vamos a realizar las prácticas.

       Fuera de lo que es la realidad del ámbito dentro de la formación en la carrera, hay otras cuestiones que me llevan a defender la importancia de la educación socioambiental como ámbito de la Educación Social, sin pretender desmerecer o quitar importancia al resto de ámbitos, pero sí dándole a éste el reconocimiento que, en mi opinión, debería tener. Para ello me baso en que, a diferencia de otros ámbitos donde los usuarios o “población diana” son un grupo de personas con unas características específicas por las cuales son vulnerables o están en riesgo de exclusión, en el caso de la educación socioambiental todos los habitantes y seres vivos del planeta somos los usuarios los que estamos en riesgo si no afrontamos la problemática que supone el cuidado del medio ambiente. Además, otra característica que tiene la educación socioambiental es que, aunque se trata de un ámbito por sí misma, se puede trabajar de manera transversal con el resto de ámbitos. Podemos trabajar la educación socioambiental desde la animación sociocultural, realizando juegos o actividades que ayuden a concienciar y sensibilizar a la población. También podemos trabajarla con menores, con la Tercera Edad, con discapacitados, así como otros usuarios de los diferentes ámbitos de la Educación Social. Un ejemplo de esto, como tengo previsto publicar en una entrada próximamente, es la labor que llevé a cabo en el ámbito socioambiental en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, donde realicé mi “Practicum I” y donde tuve la oportunidad de trabajar tanto éste ámbito como otros, con la educación socioambiental como eje principal.

       Espero que con esta justificación, y con futuras publicaciones en el blog, consiga llegar al máximo número de personas y concienciar sobre la importancia que este ámbito tiene, ya no solo desde el punto de vista del educador, sino desde el deber que tenemos todos como ciudadanos de cuidar y proteger nuestro entorno natural.

jueves, 17 de octubre de 2013

Primera entrada del Blog

       Bienvenidos a EDUSOSTENIBLOG, el Blog de la Educación Socioambiental y la Sostenibilidad. Aquí podréis encontrar diferentes tipos de publicaciones, desde noticias, curiosidades, hasta recursos didácticos, todo relacionado con el mundo de la sostenibilidad y el medio ambiente, pero desde un enfoque educativo, concretamente desde el punto de vista de la Educación Social.

       Espero que os guste, que despierte en vosotros el interés por hacer el mundo en que vivimos un poco mejor, y también que aportéis ideas, tanto información como sugerencias.