Mi primera toma de contacto con este
ámbito, aunque muy superficial, fue en el primer curso de la carrera, donde en
casi todas las asignaturas nos pedían como trabajo final elaborar un proyecto
de intervención, dándonos a elegir el ámbito de la Educación Social sobre el
que queríamos llevarlo a cabo. Entre tantos trabajos de similares
características que realizamos, me llamó especialmente la atención un proyecto
que diseñamos sobre “la semana del agua”. Se trataba de diseñar proyecto en el
que durante una semana realizaríamos actividades en un colegio con el tema del
agua como eje principal, tratándolo no solo de manera directa en actividades
específicas, sino también de manera transversal en el resto de asignaturas. En la
realización de ese trabajo me sentí muy motivado e involucrado desde el primer
momento, y esa implicación tuvo reflejo en el resultado final del proyecto. Desde
ese momento, el ámbito de la educación socioambiental caló fuerte en mí, y los
acontecimientos futuros incrementarían todavía más ese interés.
A finales del verano entre primero y
segundo, realmente casi a punto de empezar el curso, tuvo lugar un
acontecimiento que me marcó y que me llevó a posicionarme aun más en la defensa
del medio ambiente. La localidad donde crecí y donde me he criado, Agullent,
sufrió uno de los incendios forestales más graves de los últimos veinte años.
La proximidad del pueblo con su entorno natural hizo que el fuego llegara
adentrarse en el mismo pueblo. Aunque no hubo que lamentar daños personales, el
paisaje que el fuego dejó era más propio de un entorno lunar que de una población
que crece a los pies de una montaña. Donde antes había árboles y matorrales,
solo quedaban cenizas y ramas negras humeantes.
Así pues, entre el interés que surgió
por el ámbito socioambiental a finales del curso anterior y los recientes
acontecimientos ocurridos en mi pueblo hicieron que mi sensibilidad hacia el
medio ambiente se acrecentara, así como mi interés por los temas de esta índole.
Por ello, elegí hacer las prácticas de segundo curso (el Practicum I) en el ámbito
de la educación socioambiental, concretamente en el Jardín Botánico de la
Universidad de Valencia. Por suerte, me admitieron en el centro ya que era mi
primera opción. A finales de enero de ese curso, después de los exámenes
correspondientes al primer cuatrimestre, empecé a acudir al centro de prácticas
para cumplir las 90 horas que el Practicum me exigía. Debido a que ese curso
empecé a trabajar en un comedor escolar a mediodía y que no me quería dejar el
trabajo durante el teórico mes que debían durar las prácticas, consulté con el
centro mi situación laboral y no tuvieron problema siendo flexibles con el
horario. Además, por suerte el centro de prácticas estaba justo al lado del
colegio donde trabajo, motivo por el que podía apurar más el tiempo en las prácticas.
También, todo esto tuvo una ventaja añadida, ya que al hacer menos horas al día
debía prolongar mi tiempo de prácticas durante dos meses y medio en lugar del
mes que debería haber durado haciendo 8 horas al día.
La labor principal a desempeñar en el
Jardín Botánico era el de realizar una visita guiada a los diferentes grupos
que venían a ver el jardín, y en aquellos grupos que lo contrataban realizar
diferentes actividades y talleres. Las primeras semanas nuestra labor era la
que fijaban los objetivos del Practicum I: únicamente observación, acompañando
al personal del centro durante las visitas y aprendiendo de ello. Pero nuestro
papel no se iba a limitar únicamente a observar, motivo por el que las primeras
semanas nos impartieron pequeños cursillos sobre botánica, así como diferentes “paseos”
por el jardín explicándonos diferentes árboles o plantas emblemáticos y cómo
explicárselo a diferentes colectivos, sobretodo con el fin de evitar errores
comunes que suelen cometer los alumnos de prácticas. Lo mismo ocurría con los
talleres, ya que había una oferta de unos 5-10 talleres, de los que normalmente
se solían realizar 4 o 5 de manera más frecuente. Así, debido a que también éramos
mucha gente haciendo las prácticas, nos dividían normalmente en función de los
talleres que habíamos visto o no, de manera que así pudiéramos ir viéndolos
todos y aprenderlos, para en un futuro si nos animábamos poder realizarlos
nosotros solos.
Después de tan solo una semana ya empecé
a realizar visitas, en principio acompañado por otros compañeros de prácticas
dividiéndonos por partes la visita, y semanas después dejándome a mí solo. Las
actividades y talleres tardamos un poco más en realizarlas por nosotros mismos,
y en gran medida dependía de las características de los grupos que venían a
visitar el centro, ya que suponían una dificultad diferente en función de
ellos.
Uno de los momentos más felices dentro
de mi paso por el centro de prácticas fue al finalizar el periodo de Practicum,
no por el hecho de acabar en sí, sino porque me ofrecieron la posibilidad de
seguir colaborando con ellos una vez finalizado ese periodo, algo que para mí
supuso un privilegio ya que demostraba la satisfacción por parte del centro por
mi labor realizada durante esos dos meses y medio, y también porque apenas
fuimos elegidos un par de personas de entre una veintena. Esa colaboración se
prorrogó hasta final de curso, ya que los principales usuarios del centro eran
grupos escolares, y con la primavera y el buen tiempo suponía un incremento en
las visitas, que cesaría bruscamente con el fin del periodo escolar.
Una vez finalizada mi relación
profesional con el centro, lo he visitado en numerosas ocasiones acompañando a
gente que, conociendo mi experiencia en el jardín, bien me han solicitado que
les acompañe y se lo enseñe o bien me he ofrecido yo para enseñárselo.
Finalmente, aunque mi experiencia en el ámbito
socioambiental no se limita al Practicum I en el Jardín Botánico sí que ha sido
la más importante, así como un punto de inflexión para mí. Después de eso
destacaría la intervención con un grupo de Scouts sobre la temática
medioambiental como objetivo de un trabajo de una asignatura de cuarto, así
como esta misma experiencia del blog, ya que siempre que tengo la ocasión de
elegir un ámbito en los diferentes trabajos de la carrera, trato de enfocarlos
desde el punto de vista de este ámbito.
En el próximo “post”, la segunda parte
de éste, me centraré en explicar cuál era mi labor dentro del Jardín Botánico,
de una manera más detallada.
¡Hasta
muy pronto!